Sombreros históricos en el deporte

El sombrero ha sido un complemento fundamental en la mayoría de los uniformes deportivos, a lo largo de la historia. Especialmente utilizado por las mujeres en todas las disciplinas en las que se les permitía participar.

La moda de élite se podía apreciar por ejemplo en el TENIS, en el que a finales del S.XIX, las señoritas lucían largos trajes, siempre complementados por sombreros estilo cloché, y la mayoría de las veces vestidas de color blanco para disimular el feo sudor. Una vestimenta nada cómoda para practicar este deporte, tal cual lo entendemos hoy, pero que diferenciaba a las pocas privilegiadas que podían participar en él, de las mujeres de clase baja.

A través de pinturas y retratos, del S.XIX, sabemos que las carreras de Ascot ya estaban en pleno auge en esa época. Y el año pasado se celebraba el 155º aniversario de las carreras de caballos de Woodbine. En ambas competiciones, y a partir de que se permitiera la entrada de mujeres como espectadoras, los sombreros han sido una constante, y a día de hoy, se han convertido en un espectáculo de color y forma, casi más importantes que las carreras en sí.

Y es que el mundo de la HÍPICA siempre ha tenido en cuenta a este accesorio. Los jinetes antes de portar los cascos actuales que imitan a una gorra, llevaban gorras de tela. Y si hablamos del tradicional rodeo, muy presente en EEUU y Sudamérica, el sombrero de cowboy es conocido por todos, y en el rodeo chileno la vestimenta no se entiende sin los sombreros de paño en épocas frías y la chupalla (sombrero de paja) para los meses calurosos.

Pingleton Hats

¿A qué se debe este amor por los sombrerosLa razón hay que buscarla en la lógica. Si nos fijamos se trata de deportes que se desarrollan al aire libre, donde ni el sol ni el viento deben molestar.

Así hemos encontrado, en este caso boinas, en los aficionados al GOLF de todos los tiempos. La alta tecnología de confección de prendas de ropa deportiva, no ha impedido que se siga utilizando un código de etiqueta para jugar a este deporte, y ya desde el S. XVIII, cualquier miembro de un club de golf debía lucir sombrero a la hora de jugar, lo que derivó en boina, al siglo siguiente.

Pocos golfistas se han atrevido a salirse de etiqueta. Uno de ellos, Álvaro Quirós, que ha confiado su suerte a un nuevo amuleto: un sombrero jipijapa, fresco y protector en los Master veraniegos.

Y el mundo de la CAZA no podría comprenderse sin la imagen del cazador con gorra de lana lisa, a cuadros o de espiga, para soportar las bajas temperaturas en invierno y las largas horas al sol al comienzo de temporada.

¿Conoces más deportes en los que el sombrero o las gorras sean un complemento imprescindible?

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